Carta
Pastoral sobre el Narcotráfico y Drogadicción
Ante
las distintas reacciones que se han dado en el país, sobre todo en las
autoridades del gobierno y algunos dirigentes afines al partido de gobierno.
Como agente de pastoral me vi motivado en precisar algunos aspectos que creo
son importantes: La Naturaleza de una carta pastoral dentro de la Iglesia; la
metodología de la carta y la finalidad de la misma. Dicho así de paso, carta
pastoral emitida por los Obispos, que por la sucesión apostólica, son sin duda,
servidores que permiten la comunión de la Iglesia y hacen que la viva llama del
Espíritu de Dios siga guiando a la Iglesia como cuerpo místico de Jesucristo y como esposa suya.
1.
Naturaleza de
la carta pastoral
Es
bueno partir de los orígenes de las cartas pastorales, los cuales nos sitúan a
los escritos de los apóstoles que se encuentran en el Nuevo Testamento: las
cartas de Pablo, Pedro, Santiago, etc. Cartas que contienen orientaciones para
el fortalecimiento y la unidad de la fe en las distintas comunidades, con
alguna temática particular a cada comunidad.
La
carta pastoral es emitido por un Obispo Diocesano como parte de sus
obligaciones que le marca el Código de derecho canónico: “El
obispo diocesano debe enseñar y explicar a los fieles las verdades de fe que
han de creerse y vivirse, predicando personalmente con frecuencia… Defienda con
fortaleza, de la manera más conveniente, la integridad y unidad de la fe…” (Can 386 1-2). En esta obligación del Obispo
diocesano de enseñar las verdades de fe que han de creerse y vivirse, situamos
esta carta pastoral, con la acentuación particular de que no es emitido solamente
por un obispo Diocesano sino por un colegio de obispos, como lo es la
Conferencia Episcopal Boliviana, dirigido de ese modo a todo el pueblo de Dios
que peregrina en esta tierra y a todas las personas de buena voluntad.
Por
tanto, La carta pastoral es una orientación de fe y vida, con una determinada
temática (Narcotráfico y drogadicción); emitido por un obispo o por un colegio
de obispos en ejercicio de la obligación y la autoridad que se les ha dado en
cuanto son sucesores de los apóstoles.
2.
Metodología de
la Carta
El
método usado por la Conferencia Episcopal es el Método Latinoamericano que
también es usado por el CELAM: Ver, Juzgar y actuar. Esta trilogía permite ver
la realidad desde la fe, iluminarla con la Palabra de Dios y hacer un llamado al
compromiso Cristiano para asumir nuestro rol de discípulos misioneros en la
vida real.
3.
Finalidad de
la carta Pastoral sobre el Narcotráfico y Drogadicción
Los obispos en la introducción de la carta, expresan
sus motivaciones por las cuales desean emitir esta carta: “Fieles a nuestro
servicio y urgidos por el amor de Cristo que siempre nos impulsa a trabajar por
la vida y la dignidad humana”. En esta afirmación notamos que la fidelidad al
servicio del Pueblo de Dios y el Amor de Cristo por la Vida y la dignidad
humana son sus principales motivaciones, no es más. Posteriormente van
puntualizando los problemas: el narcotráfico
y la drogadicción, como elementos a diferenciarse. La drogadicción como un
problema con implicaciones existenciales, personales y sociales que afectan el
sentido de la vida y dañan la dignidad humana. Y el Narcotráfico que motivado
por intereses económicos y la búsqueda fácil de riqueza, es un crimen contra la
humanidad que hiere la persona, genera violencia, muerte y desintegración familiar,
y desestructura la sociedad, distorsiona la economía y genera la cultura de la
ilegalidad y de la corrupción.
En
lo que sigue en la introducción expresan el deseo que ellos tienen respecto a
la carta: “sea una contribución a nuestra sociedad, para discernir a la luz de
la fe y de la Doctrina Social de la Iglesia y de la moral natural las causas y
consecuencias de la drogadicción y del narcotráfico”. A nosotros que creemos en
Cristo y formamos de este pueblo de Dios que peregrina en Bolivia nos alarma
que “ocuparnos de este problema es parte de la vocación y misión evangelizadora
de la Iglesia, que se concreta en el compromiso pastoral”. También nos piden
alentarnos con las palabras del Señor: “Ánimo, remen mar adentro” (Lc 5,4). Ya
que “como Iglesia debemos dar siempre testimonio de vida, esperanza y
dignidad”.
En
la conclusión de la carta, también expresan el deseo de los frutos de esta
carta: “abrir un diálogo franco y sincero con todos los sectores de la
sociedad, en particular con las autoridades para emprender acciones conjuntas
que apunten a: implementar la prevención y la lucha, atender la rehabilitación
integral, ofrecer un fruto más esperanzador, cuidar y respetar la naturaleza,
garantizar en el marco de la seguridad ciudadana e implementar un modelo
económico y solidario” (Cfr. 103).
Entre
las muchas críticas, como las del Ministro Romero que afirma que es una carta “sesgada e incompleta”, nosotros como pueblo de Dios que peregrinamos en Bolivia u otros,
como personas de buena voluntad, no debemos caer en apresuradas deducciones en
base a observaciones sin fundamento, sino que más bien sea una oportunidad para
que podamos leer esta carta pastoral “Hoy pongo ante ti la vida la vida o la muerte” y dejarnos guiar por el Espíritu de Dios para sacarle el máximo
provecho en salir a afrontar esta problemática. Que dicho de paso es en verdad
una carta profética.
En
el siguiente artículo iremos reflexionando sobre cada una de las tres partes que
contiene esta carta; los mismos que nos ayudarán a aclarar las dudas que tengamos
sobre las diferentes críticas que han surgido. Que la Misericordia de Dios nos acompañe.

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